Los Hechos | Un respiro… mejor que un suspiro – El Occidental

Tanto las rimas de la poesía como las experiencias religiosas podrían aplicarse a la política, siempre y cuando se tuviera el gusto y el tino para identificarlas y encuadrarlas dentro de lo que es nuestro acontecer cotidiano.

Viene al caso esta consideración precisamente por la reflexión que hicimos en nuestra columna anterior, acerca del profundo respiro que ha tenido la comunidad de Jalisco y la región, con la Romería de la Virgen de Zapopan en el regreso a su Santuario.

O sea que después de dos años o más que las calamidades de toda índole han castigado a nuestra entidad y nuestro país, es la primera vez que a un nivel tan amplio se han experimentado momentos de paz y esperanza. Ha sido notorio en esta ocasión, el profundo sentido social que puede tener un evento que se supone estrictamente religioso.

Sin embargo, no pasaron muchos días sin advertir el riesgo de que este gran sentimiento positivo que ha experimentado la población, no sea tan duradero como se quisiera. Y es ahí cuando viene a la memoria la poesía del Cautivo Beso Enamorado, del bardo mexicano Luis G. Urbina, donde se dice que un beso que estaba preso, escapó y se fue tras la mano de que estaba prendado, pero que infortunadamente “y tras voluble giro, huyó la mano hasta un confín lejano; y el beso que volaba tras la mano, rompiendo el aire se volvió un suspiro”.

Y precisamente es lo que se ve como la posibilidad de un decepcionante desenlace: que después del respiro espiritual que se ha tenido, no se aproveche ese gran momento de ánimo y cayendo nuevamente en el ritmo que hemos padecido, todo se convierta en un suspiro. Los suspiros que se emiten por lo que se ha perdido, por lo que no se pudo alcanzar.

Otro punto de la reflexión que hacemos se basa en la contradicción que existe entre los grandes valores de nuestra juventud deportiva, junto con nuestros jóvenes estudiosos, frente a la extensa problemática que nos aflige. En el deporte surgen grandes valores mexicanos que destacan no solamente a nivel regional, sino hasta internacional. Lo mismo que estudiantes jaliscienses brillantes, que consiguen colocarse en primer lugar en competencias que se llevan a cabo a nivel mundial.

Pero que no sabemos por qué, al llegar a la edad adulta esos valores reales, tangibles, no logran llegar a los puestos básicos de dirección, para hacer el milagro de sacar a los mexicanos del marasmo.

Y aquí es donde recordamos la poesía de Salvador Díaz Mirón que dice: “Oigo decir de mi destino a un chusco: talento seductor pero perdido, en las sombras del mal y del olvido; perla rica en las babas de un molusco, encerrado en su concha y escondido, en el fondo de un mar lóbrego y brusco”.

Y este es pues, el destino que tratamos de evitar: Que los talentosos jóvenes que tenemos en el huerto comunitario, no sean absorbidos más tarde por la vorágine que nos domina y que nos mantiene postrados; que mantengan viva la llama del bien para que las cosas cambien y podamos por fin, alcanzar una victoria como sociedad.

Además, que los buenos momentos espirituales se conviertan en un alentador respiro, y no terminen en un triste suspiro.

¿Será posible?… ¡Claro que sí! Todo es cuestión de echarle ganas. Pero más ganas. Y todos. Que nadie nos falle, como lamentablemente muchos nos han fallado en mucho tiempo. ¿Se podrá? Pronto lo podremos saber.

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