México se debate actualmente entre las dos tendencias principales de la historia de los últimos tiempos, que son el capitalismo y el socialismo.
Según los expertos la lucha se da entre un capitalismo encarrerado y un socialismo moderado, sin manipulaciones geo-políticas. Un régimen de justicia social netamente mexicano, sin injerencia extremista extranjera.
Ya han advertido los expertos realistas que el estilo, la moda o lo que sea, es que se den todas las prioridades al llamado “desarrollo de la economía”, por encima de la justa distribución de la riqueza y los objetivos sociales consecuentes.
En ese contexto, México no ha sido la excepción y nada menos ayer, se presumía que el año pasado en el país se registró un crecimiento importante del PIB y que por si fuera poco, la economía mexicana creció más que la de Estados Unidos.
Y tal aseveración se presenta como un gran éxito para los habitantes del país.
Sin embargo, hasta el observador más descuidado podría hacerse la siguiente reflexión: ¿Le importa algo ese dato del crecimiento económico a los miembros de las familias que amanecieron con el ombligo pegado al espinazo por falta de alimentos?.
Pues quién sabe. Porque ni los números ni las estadísticas se comen y también hay indicadores donde se asegura que los bancos en México están registrando las utilidades más grandes de la historia, mientras que por otro lado, crece inexorablemente el número de mexicanos en la pobreza.
Ven entonces los expertos que la riqueza y la pobreza, parecen marchar por caminos diferentes.
Y este fenómeno que parece ser una parte de la dialéctica histórica, se ha transformado en un debate nacional que se da igualmente en el terreno político.
Se habla inclusive de que algunos políticos, están tomando como bandera los programas de interés social, como una forma de atraer votos de las mayorías.
Mientras que otros grupos, insisten en propalar la información sobre el avance de la economía, como el logro más importante para todos.
Existe pues un debate. Y el resultado es que tengamos un México “campechaneado”, compuesto por grupos que defienden el respectivo punto de vista, sin que aún se llegue al punto medio.
Lo cual por cierto, nos hace recordar que una de las bases principales para el desarrollo integral -que ese es el crecimiento económico y social- sería el trabajo en unidad.
Que ya los mexicanos no vayamos por caminos distintos. Que se busque ciertamente el avance de la economía. Pero que no se quite la vista de los otros sectores, principalmente del de los desvalidos. Que haya un punto de equilibrio.
Hay quienes afirman que se puede. ¿Por qué no intentarlo.
La idea sigue siendo que los emprendedores requieren del apoyo de todos, porque son la base de la economía. Pero la clase trabajadora debe ser apoyada no sólo por estrategia -ya que representa la necesaria mano de obra- sino además por solidaridad y humanismo.