La filtración de información confidencial y reservada que posiblemente existe en los correos de la SEDENA obtenidos por hackers hace días, será materia de futuras investigaciones de periodistas y activistas en variedad de temas. Habrá que esperar para revisar el contenido de toda la información que se vulneró.
El hackeo da para hablar de infinidad de cosas, por ejemplo, de que sin duda nuestro país debe fortalecer en todas sus instituciones la cultura de la ciberseguridad, e inclusive, una cultura de la denuncia, pues la SEDENA deberá informar al INAI sobre la vulneración ocurrida para que abran el expediente de vulneración de información. Sin embargo, se hará énfasis en lo primero que ha salido a la luz: el estado de salud del Presidente de la República. De acuerdo con las leyes de protección de datos, el expediente clínico de una persona y estado de salud son datos personales sensibles que por ningún motivo pueden ser difundidos a personas no autorizadas. Bajo esta primera premisa, la información no debería ser de conocimiento público.
Sin embargo, la información no pertenece a cualquier persona, pertenece al titular del Ejecutivo Federal. El tema no es nuevo, este análisis se hizo con un mandatario francés e incluso, respecto a la salud del ex presidente Enrique Peña Nieto. ¿Es de interés nacional conocer el estado de salud del funcionariado público? La doctrina nos dice que sí. Cierto es que toda persona tiene derecho a la privacidad, pero esta debe permitir cierta tolerancia cuando se habla de una persona pública como las referidas.
Al ser altos mandos de una nación, su estado de salud podría afectar las actividades en la administración pública o poner en incertidumbre la seguridad nacional. Hemos visto recientemente los problemas que ha implicado para la Corona Británica la reciente muerte de la Reina Isabel II, de la que apenas se sabía sobre sus condiciones de salud. Lo mismo en el caso de Hugo Chávez, King Jong-un entre otros personajes de la vida política internacional.
AMLO no ha negado su estado de salud, cuando se le preguntó en la conferencia matutina si esa información filtrada era o no cierta, la confirmó en el contexto de la pregunta. Se tendrá que valorar qué tanto más debe conocerse, en el grado de que esto pueda afectar la seguridad nacional o los derechos de las y los ciudadanos.
*Maestra en Transparencia y Protección de Datos
Twitter. @NataliaMese