La oportunidad era inmejorable. Anfitriones de la cumbre de américa del norte. México podría lucirse no solo para atender de maravilla a sus huéspedes, ofreciéndoles lo mejor de su cultura, gastronomía y en la Ciudad de México, las pirámides de Teotihuacán, Xochimilco, el momento era estelar. Plantear la posibilidad de ubicación a las industrias norteamericanas y canadienses, que quisieran invertir en México, ofreciendoles incentivos fiscales, seguridad, y de paso y servir como contrapeso en la guerra económica China-Estados Unidos.
También, demostrar de una vez por todas, que México es proclive al uso de energías limpias, incorporados de lleno a la lucha para revertir el proceso de degradación ecológica por el cambio climático apoyando decididamente los acuerdos protocolarios de Kyoto y París.
De paso, con la captura de Ovidio, se demostraría que la leyenda urbana de acuerdos gobierno-delincuencia organizada era eso, una leyenda fraguada por aquellos que quieren hacer fracasar el proyecto López Obradorista.
Se veía venir el resultado desde que López Obrador rogó al Presidente Biden que por favor su avión Air Force One, que lo transportaría a territorio mexicano aterrizara en el aeropuerto internacional Felipe Angeles en lugar de hacerlo en el Miguel Hidalgo como lo tenía previsto el cuerpo de seguridad del Presidente Norteamericano.
Había que aceptar dar algo a cambio: Una visita guiada a Teotihuacán? A Xochimilco a ver las Chinampas? Al museo de Antropología e Historia? Al Castillo de Chapultepec? Tamales de Chipilín? Tlacoyos? No, nada de esoalgo muy sencillito. Veamos que fue.
Aterrizar el avión más seguro del mundo en el AIFA, será una prueba de que ha sido un acierto su construcción, diseño y ubicación, y que los detractores de la 4T estan equivocados en sus absurdas críticas y servirá como una perla de publicidad y promoción para el flamante campo aéreo.
Cumplir el deseo del presidente mexicano era simple, claro, con un pequeño costo. A cambio del favorcito, México Tendría que recibir 30,000 migrantes cada mes, mil diarios, a quienes habrá de proporcionar casa, vestido, sustento y trabajo.
El trato se hizo. Pero ellos fueron mas vivos. El acuerdo era aterrizar en el AIFA, no despegar de allí. Y así fue; el Presidente Biden y su séquito emprendieron el regreso desde el AICM felices por su éxito. 30 mil migrantes mensuales a cambio de un aterrizaje. Seguramente recordaron una de las frases favoritas de nuestro López: “tengan para que aprendan” porque el trato fue aterrizar allí pero nunca despegar de allí.
Mil migrantes diarios a cambio de un aterrizaje. Vaya habilidad para hacer negocios. Pero no quedó en eso el ridículo; cuando el presidente demandó más ayuda económica para américa (no para México, claro, porque somos voceros gatuitos del continente) la respuesta fue clara y contundente: la ayuda ha sido constante y millonaria y se reparte en todo el mundo. No mas dólares. Boca callada. Y ni para que seguirle con los diálogos como aquél de: ¿Qué le pareció el aeropuerto? Muy bonito, dijo el otro. Y orgulloso el anfitrión agregó: Y tenía todas las luces prendidas!
Dos López Presidentes. En los 60`s, Un López, Adolfo López Mateos, recibió a John y Jackeline Kennedy; el resultado? Estados Unidos nos devolvió el Chamizal. Hoy otro López: Andrés Manuel López Obrador, recibió a Los Biden y tendremos que recibir 1,000 migrantes diarios, y hay que vestirlos, alojarlos, darles de comer y darles trabajo a cambio de un aterrizaje.
Hay de López a López. Y ni hablar de otros dos López: José López Portillo el que defendería el peso como perro, y otro más: Antonio López de Santa Anna, que nada más vendió más de la mitad de nuestro territorio.