El movimiento sobre menstruación digna ha comenzado poco a poco a permear en las políticas públicas y leyes de nuestro país, y qué bueno. Hace unas semanas se tuvo la noticia de que el Congreso de la Ciudad de México promovió la licencia menstrual como un derecho laboral para que las mujeres con dismenorrea puedan ausentarse de sus labores hasta por tres días, bastará acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social para obtener la licencia con goce de sueldo. Se está promoviendo también, la entrega gratuita de productos de gestión menstrual tales como toallas, tampones y en algunos casos, copas menstruales.
El reconocimiento de la menstruación como un proceso normal y el abandono de su concepto tabú, permitirán resolver algunos problemas que se han identificado y pueden solucionarse implementando acciones en favor de la menstruación digna. Por ejemplo, de acuerdo con la UNICEF México, 45% de las niñas y adolescentes del país, prefieren no asistir a clases cuando están menstruando, lo cual hace que su proceso de aprendizaje se interrumpa y se generen condiciones de desigualdad.
Sin embargo, una de las principales dificultades es la falta de información sobre el tema aludido. La UNICEF identificó que solo el 5% de los niños y adolescentes tiene conocimientos sobre menstruación y por ello, les resulta complicado entender la situación de sus compañeras; solo el 5% de madres y padres hablan sobre sus hijas de menstruación y apenas el 7% de médicas y médicos inciden en sus pacientes sobre el asunto. Finalmente, solo el 16% de las niñas y adolescentes tiene información precisa sobre la menstruación.
¿Cómo podemos hacer que tanto la política pública y normas coadyuven a menstruar dignamente? Que desde el derecho de acceso a la información se permee sobre los mitos y realidades acerca de la menstruación. De las cifras antes expuestas, se advierte que parte del problema es el profundo desconocimiento tanto de mujeres y hombres sobre este proceso. Publicar información proactiva relacionada con la menstruación y la forma de gestionarla, permitirá cerrar las brechas de desigualdad que puede ocasionar su falta de consideración en el día a día y también, permitirá generar empatía en las personas que no la viven. Asimismo, es importante que la información que se difunda sea verdadera y muestre la realidad de la menstruación sin tabús, por ejemplo, hasta hace relativamente poco, los anuncios sobre productos de gestión menstrual representaban el sangrado con un líquido color azul, ocasionando que algunas personas pensaran que el sangrado menstrual es de ese color. El acceso a la información permitirá visibilizar el tema y su problemática de forma abierta, pues es común no referirnos a la menstruación de forma directa, utilizando términos como “estar en sus días” o “estar en luna”, y tener una especie de pacto de extrema discreción cuando se está menstruando, casi como si la misma no existiera.
El acceso a información veraz y oportuna permitirá combatir los mitos de la menstruación, fortalecer sus realidades, y permitir la toma de decisiones tanto a nivel personal como institucional, esperando acabar con las brechas de desigualdad que esta falta de información ha generado.
Maestra en Transparencia y Protección de Datos Personales*