Dr. Blas Jasso / Psic. Delia Pérez
En el marco del día Mundial de la Paz, decretado por la Organización de las Naciones Unidas, nos encontramos viviendo un momento de la historia en donde la Violencia no solo se ha institucionalizado , sino que además las redes sociales han sido un recurso muy importante para quienes ejercen la violencia cibernética, fomentando discursos de odio , intolerancia, discriminación y denostando a las personas por no compartir sus modos de pensar, y dentro de la violencia institucionalizada y cibernética encontramos a quienes utilizan las instituciones y las redes sociales para disfrazar intenciones de baja tolerancia a la frustración, e invitan a la sociedad a que destruyan a personas o denigren a quienes no piensan igual a ellos, o no comparten sus intereses .
La ciencia debe ser un recurso de análisis y maneras de sensibilizar a los seres humanos para encontrar puntos de acuerdo y buscar el beneficio común. Un investigador hace que su conocimiento sea objetivo, no tendencioso, no denostativo , no discriminativo y siempre en búsqueda de la verdad y el beneficio de la sociedad. Usar la información debe ser el más noble de los recursos que una persona madura y objetiva, lo debe conducir a encontrar el más eficiente aprovechamiento de las circunstancias históricas. La baja tolerancia a la frustración, no solo la podemos entender desde una perspectiva Psicológica, donde algunas personas proyectan sus problemas emocionales de inferioridad en situaciones sociales o vinculan ideas Narcisistas en donde a través de la información, buscan la superioridad entre las personas, si no es además un mecanismo básico de control y manipulación.
Las neurociencias afirman que el puro acumulamiento de conocimiento y la repetición de la información, muchas veces no nos hace personas con herramientas cognitivas apropiadas ni genera niveles elementales de conciencia, por tal motivo el vínculo relacional humano, siempre debe estar por encima de cualquier mecanismo cibernético o constructo teórico.
La corteza Prefrontal es un área del Cerebro fundamental en donde se regula la función intelectual, la regulación de las tareas cognitivas y el control de la impulsividad. Una persona con una Corteza Prefrontal más desarrollada, lleva la posibilidad de concluir un conflicto más rápidamente y busca opciones de quien, por el contrario, tiene más desarrolladas áreas primitivas del Cerebro como podemos mencionar el Arquicortex conocido como el Cerebro Reptiliano. Esta área del cerebro (reptil) , como lo señalamos, al ser la parte más primitiva e impulsiva de nuestro cerebro, busca cada vez que puede, la pelea, la supervivencia por medio de la violencia y manifiesta sus impulsos agresivos buscando en todo momento someter a quien puede serle amenazante. Un ser humano con una Corteza prefrontal bien interconectada neuronalmente, busca el acuerdo, el razonamiento y no tiene ningún interés en someter a una persona por medio de sus condicionamientos, sus “aparentes” conocimientos o información.
La Organización para las Naciones Unidas, ONU, define la Cultura de Paz como “un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que rechazan la violencia y previenen los conflictos atacando a sus raíces a través del diálogo y la negociación entre los individuos, los grupos y los estados”. Una persona con una Corteza Prefrontal poco desarrollada, tiende al sometimiento de las personas, a la violencia y fomenta los discursos de Odio sin generar una propuesta específica ni comparte puntos de vista que no sean los que estas personas desean imponer.
La violencia tradicional, consistía en someter físicamente a una persona haciendo predominar su fuerza física. Lo grave en la violencia moderna y cibernética, es, que estimula a los individuos con baja tolerancia a la frustración, para utilizar ahora las redes sociales y transformar en violencias de largo plazo, los mensajes contenidos en sus acciones, además de manera sutil imponen de forma indirecta sus intereses particulares y no colectivos, y en muchos de los casos buscan alianzas destructivas pretendidamente generando estados mentales de inestabilidad en las personas, buscando vulnerar la autoestima de un ser humano y se convierten además en mensajes poco propositivos y con fuerte tendencia a la exclusión. Aún más grave, es quienes, en estas violencias modernas, se involucran en grupos de poder político y buscan someter de una forma más contundente a quienes no estan de acuerdo con sus violencias en cualquiera de sus manifestaciones.
Lo más positivo de toda esta vorágine de violencia disfrazada, consiste en, que la sociedad cada vez es más pensante y no fácilmente se deja manipular o someterse a personas que desean imponerse ya sea por la violencia tradicional, la violencia “moderna” o cibernética.
El narcisismo es el amor que se dirige un sujeto a sí mismo y la violencia moderna puede llevar consigo altos niveles de este trastorno mental, ya que usar el conocimiento para violentar a otra persona e incentivar a la sociedad a la violencia, es indirectamente sentirse superior a los demás. Una persona con una mediana personalidad equilibrada, sabe que buscar un acuerdo sin sentirse superior a otros será un síntoma ineludible de Salud Mental.
Hoy en día, se necesitan lideres que sepan ser incluyentes, científicos que usen su inteligencia para sumar verdades históricas y lideres que edifiquen, no que destruyan, que se estudien las teorías del poder para construir, no para denigrar a las personas fundamentando una aparente superioridad intelectual. La sociedad necesita hoy más que nunca, lideres Humanos de Paz, que sepan buscar consensos Humanos de Paz.
Psic. Delia Pérez Guerrero. Psicoterapeuta, especialista en Escuchas de Niños Niñas y Adolescentes, participó en la construcción de la Ley de Cultura de Paz del Estado de Jalisco. Nombrada Embajadora de Paz por la Defensoría de los Derechos Universitarios de la Universidad de Guadalajara y nombrada Embajadora de Paz por el Instituto de Justicia Alternativa del Estado de Jalisco
Correo:deliaperez0911@gmail.com
Dr. Blas Sergio Jasso Hinojosa. Psicoterapeuta y Perito en Mediación. Participó en la construcción de la Ley de Cultura de Paz del Estado de Jalisco. Nombrado Embajador de Paz por la Defensoría de los Derechos Universitarios de la Universidad de Guadalajara y nombrado Embajador de Paz por el Instituto de Justicia Alternativa del Estado de Jalisco
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